El otro hecho grueso de imprescindible
consideración es el carácter crítico y agónico
del Estado español que con su acción provoca y mantiene
durante 150 años "el problema vasco". En e I
Coloquio VascoCatalán de Historia, celebrado en
Sitges del 20 al 22 de diciembre de 1982, Jose Ramón Rekalde
presenta una ponencia titulada Crisis de legitimidad en los
procesos nacionales en España (Estudio del caso vasco),
coincidente 1ógicamente con su libro La construcción
de las naciones, del mismo año y que antes hemos citado.
Rekalde señala que la nación española vino
lastrada por la derrota de los comuneros y afirma que la pretensión
imperial del emperador Carlos y su fracaso determinaron negativamente
el futuro económico y político de España.
Para, a continuación, explicar la crisis del Estado español
durante el siglo XIX, y su tardía--y frustrante--consolidación
con la Restauración de Alfonso Xll:
"Así se explica
que en el momento en que los Estados nacionales pudieron afirmarse
-en el siglo XIX- se produjera la crisis estatal que supuso un
freno a la modernización política. El Estado no
logra adquirir un mínimo de rasgos modernizados por lo
menos hasta la Restauración. En efecto, no se afirma ni
como monopolio legítimo de la violencia -aspiración
fundamentalmente negada por los pronunciamientos y por las guerras
carlistas-, ni como orden de leyes -es prácticamente imposible
que el Gobierno pierda unas elecciones- ni como orden popularnacional.
Esta última afirmación no quiere decir solamente
que la democracia no se ha establecido, pues es claro que existen
Estados burgueses autoritarios, ni tampoco que los partidos populares
de masas no existen, pues éste es un proceso que nace precisamente
a partir de la segunda revolución industrial. Se trata
de algo mas básico: el pueblo está excluído
de las tareas de integración; no hay, por lo tanto, un
proyecto nacional; los intentos populares son efímeros
y rápidamente se canalizan por unas élites políticas
y militares a las que su compromiso con una Corona con aspiraciones
de Antiguo Régimen les convierte en auténticos grupos
antinacionales, en el sentido preciso de la palabra.
El Estado burgués
no ha surgido en un momento. Por lo tanto, decir que hasta la
Restauración no se produce tal forma política significa
afirmar que el proceso de su instauración en España
ha sido más lento que en otros países y, sobre todo,
mas vacilante. Y que, mientras tanto, la estructura dual española
había sentado las bases para la importante crisis nacional
que surge del desarrollo industrial catalán -proceso relativamente
lento, como corresponde a una industrialización textil
y del vapor- y más tarde, del vasco -proceso rápido,
de segunda revolución industrial.
Los rasgos del Estado que
surge de la Restauración, aunque ya más homologados
con los de un Estado burgués europeo, están lastrados
por el fracaso nacional del siglo XIX y perdurarán
hasta hoy, con democracia o con dictadura. Es ya un Estado
que se bate a la defensiva, manteniendo de forma retórica
un proyecto nacional unitario que no ha sabido consolidar, frente
a nacionalismos parciales. El fracaso de la Revolución
burguesa en España no se produce sólo, por tanto,
porque no se haya llegado a cumplir su última tarea -el
proceso de industrialización nacional autónoma-
sino porque en todas sus fases anteriores ha resultado viciado
y, muy en especial, en la fase de constitución del Estado
nacional. " (23).
He reproducido este texto del que hoy es miembro -propuesto por el PSOE- del Gobierno vasco de coalición PSOEPNV no só1o porque estoy, salvo matices de detalle, de acuerdo con el mismo sino porque llama la atención sobre el hecho crucial de que es la Restauración de la Monarquía en Alfonso Xll el momento en que el Estado español ya ha fracasado en el intento de vehicular un proyecto nacional español unitario. Y 1876 es la fecha clave para comprender el desarrollo del "problema vasco" y poder, gracias a esa comprensión, conocer su actual situación.